Tuesday, May 01, 2007

Cada vez que sostengo entre mis manos fotografías de la infancia vienen a mi mente un montón de recuerdos. Es verdad que hay algunos amargos. Pero la inmensa mayoría son tan buenos que con frecuencia me sorprendo a mí misma esbozando una gran sonrisa.
- ¡Qué jardín tan grande!
- Dice mi papá que va a tener pasto
- ¿Y vamos a poder dar marometas?
- Yo creo que sí... ¿pero ahorita qué hacemos?
- Correr...
- Y jugar con la tierra
- A mí lo que me gusta es comérmela
- ¿Y si construimos un puente?
- O una casa
- O un castillo...
La memoria no me falla. Lo sé porque las fotos no mienten. Y ahí estamos, en la cochera, Pamela, Pepe, Daniella, Ale y yo. Todos manchados de lodo, pero bien contentos.
Por ahí de los 7 años de edad, comenzó la tradición de visitar a mis abuelitos en Comala cada verano. Hacía un tremendo calor, por lo que las primas aprovechábamos para refrescarnos en la pila de la casa. No era muy grande, pero excelente para jugar un buen rato. Recuerdo como si hubiera sido ayer (y ya empecé a hablar como anciana) que traíamos de moda las Olimpiadas de Barcelona. Así que jugábamos a que éramos clavadistas. Ninguna podía pedir México, porque si no empezaban los pleitos... no sé porqué, pero yo siempre terminba eligiendo Rusia. Lo mejor es que siempre ganábamos todas la medalla de oro, para no despertar envidias ni mucho menos. Y Adriana hacía un gran espectáculo de concentración antes de echarse al agua. (JAJAJAJA)
Supongo que siempre la pasábamos bien en el agua, porque a la hora de bañarse era igual. Nunca quedábamos completamente en cueros, por aquello del pudor. Llenábamos el piso del baño con agua enjabonada y nos deslizábamos de rodillas, hasta topar con pared. Jugábamos a darnos vueltas en el mismo jabón para ver quién aguantaba más, nos hacíamos vestidos y peinados con la espuma... imaginábamos cascadas, ríos, lluvia. Y cómo olvidar la jugarreta entre mi prima y yo, para asegurarnos de que siempre le tocara secar el baño a la otra. (Umm... y eso duró años, ¿cómo es que no se daba cuenta?)
Un día Ramsés nos enseñó a hacer burbujas con un poco de detergente. Recuerdo que la pasamos muy bien ese día (de hecho, tengo una foto en mi pared). A partir de entonces nos volvimos aficionadas. Hacíamos trenes de burbujas, o nos subíamos a la azotea para que el niño de los vendedores de la iglesia se divirtiera tratando de reventarlas. Qué tiempos aquellos... Ni qué decir de los "tesoros" que enterramos tantas veces en casa de mis bisabuelos. A veces todavía me pregunto si seguirán ahí, si algún día las encontrará un curioso o permanecerán ahí hasta el fin de todo.
[Ustedes están presentes en todos mis recuerdos infantiles]
También recuerdo, y no puedo evitar carcajearme cada que lo hago, las anécdotas tijuanenses tales como el juego de "¡Liberen a Willyyyy!". Aunque siempre temí que mi abuela fuera a caerse cuando aventaban la ballena gigante de peluche por las escaleras, debo aceptar que me daba mucha risa.
- Aaaaah pá, me dijo joto....
- Ya cállate y vete a tu cuarto, regresas cuando te calmes
- Pá... ya me calmé
- No es cierto
- ¡Que siiiiiiiiiií, que ya me calmeeeeé!
[Y no se me olvida que me distraían mientras Santa escogía los regalos que amanecerían al día siguiente]
No cabe duda. De niña, todos los días me levantaba con una sonrisa. Quizá es por eso que me rehúso a convertirme en una adulta aburrida, y continúo riéndome de todo lo que puedo.
Lo mejor de todo: que aun me llevo con muchos de quienes marcaron mi infancia.
¡Los quiero!

Sunday, April 29, 2007

KoRn - Hollow Life



Así me siento hoy, después de una gratificante plática... de verdad, gracias al universo por ponerme en contacto con seres humanos que realmente actúan, sienten, y viven como tal.

Pongan atención a la letra, es una de las que más me gustan de Korn, aunque con ella no se pueda gritar y brincar como demente...


No estamos solos.

Wednesday, April 25, 2007

Gracias a todos los ociosos que entran al rincón de un calaca para leer un poco.
Ahora les dejo una recomendación, a todos aquellos que se interesen por apoyar a quienes quieren producir cosas de calidad (y no fregaderas). De paso se cultivan un poco y favorecen la creatividad de nuestros compadres...
la dirección es www.320kbitsrecords.com.mx (no sé si esta liga funciona, espero que sí)
También pueden entrar a través de los links de selección calaquil que tienen a la derecha de la pantalla...
Gracias por leer,
atte la calaca

- Debes creerme. No soy yo quien ha arruinado las cosas. Sólo quise darte la mano cuando creí que lo necesitabas.
- ¿ Y a qué demonios viene eso? Mírame. Estoy cada vez más delgado, más triste, más sucio.
- No es mi culpa. Tú no has querido mejorar ni esforzarte en lo más mínimo. No soy tu madre.
- Lo que pasa es que nadie se toma la molestia de entenderme.
- A mí tampoco. Por cierto, ni siquiera tú lo intentas.
- Es que es diferente. Tú todavía tienes por quién luchar. Yo, en cambio, estoy a punto de rendirme.
- ¿Rendirte? Vamos, no lo has hecho en muchos años. ¿Porqué ibas a rendirte ahora y no antes?
- Porque ahora estoy cansado.
- Eso has dicho siempre.
- Y tú también.
- Sí, estoy cansada.
- ¿De qué?
- De ti. De todo el mundo, porque jamás he sentido una mísera pizca de solidaridad.
- ¿Estás segura?
- Completamente
- A mí me pasa lo mismo.
- ¿Porqué será?, ¿porqué será que nadie ha querido ayudarnos?
- Creo que es porque todo lo tienen. Y no lo quieren compartir.
- Lo mismo opino.
- Entonces estamos de acuerdo en todo.
- No lo creo. Estoy harta de ti.
- ¿Cómo harta?, soy yo quien quiere salir huyendo de esta asquerosa casa. No soporto más vivir aquí.
- Pues márchate de una vez por todas, que nadie te obliga.
- Lo que quieres es quedarte con la casa, y con las pocas cosas que le quedan.
- No. Lo que pasa es que mis necesidades son mayores que las tuyas. Además ya no tienes por quien luchar. Yo sí tengo. Tanto derecho tengo como tú de permanecer aquí. O quizá más.
- Maldita sea. Nadie me apoya. Nadie me entiende. A nadie le importo. Los odio a todos.
- De esto se enterarán los demás.
- ¿De que los odio?
- Precisamente de eso. Lo sabrán. Me apoyarán en todo este asunto.
- ¿Es que tú no los odias?
- Sólo a algunos. Sólo a veces... cuando no están dispuestos a ayudarme.
- Ahora entiendo porqué seguimos juntos, a pesar de todo...
- ¿Porqué? No encuentro nada que me una a ti más que tus propios carpichos.
- No es eso. Es mucho más profundo. Nos unen la locura y el odio.

Monday, April 16, 2007

Hace mucho tiempo que no iba a una feria. Muchísimo. Recordaba que era divertido, pero definitivamente no imaginé que ir de nuevo me trajera tantos buenos recuerdos.

.

La feria de San Marcos es enorme. En todo el centro no hay un solo espacio de estacionamiento, así que hay que caminar bastante. No es nada molesto, porque entre la caminata se pueden ver miles de cosas; desde gente bailando hasta niños deslizándose en el alto tobogán de nieve artificial. En ese lugar hay locales de recuerdos, de artesanías, dulces, bebidas embriagantes, y juegos de destreza: "Pásele a la argolla saltarina, la argolla saltarina; ensártela y así de fácil, así de fácil gánese un bonito premio ... a veeeer esos concursantes con pies de plomo, apúrenle que si no las lanzan menos oportunidades de ganar hay ... mire usted pásele, páaaasele al juego del gato, haga una línea y llévese el retrato de Licha Villarreal, y si no le gusta llévese entonces un bonito perro de peluche, ¡igual de bonito!"

.

El pequeño "mocho" estaba muy sonriente, observando el caudal de gente (casi increíble) que se divertía en la feria. Lástima que no pudo subirse al carrusel. Se veía bastante emocionado con los caballos, que desafortunadamente tenían una falla y no permitían que nadie cabalgara por el momento. Lo que sí fue divertido fue convertirse en bufones involuntarios al tomar una foto estilo rancho mexicano. La escenografía y los disfraces se veían graciosos, por lo que la gente se amontonó. Satisfaciendo su curiosidad, observé no menos de 20 rostros sonrientes esperando los resultados. No olvidaré al señor de azul, quien insistía en que integráramos una botella de Tequila al cuadro familiar y parecía ser el más feliz entre el tumulto.

.

Y nunca faltan las salvajadas. El mentadísimo bungee se eleva a grandes alturas, y no es el tradicional. En esta modalidad, los cables (resortes, o como se llamen) se enganchan a una esfera con tres pasajeros. De modo que cuando se sueltan no sólo salen disparados y experimentan la caída libre, sino que rebotan varias veces. Además, su forma permite que den más de 5 vueltas. Cuando están de cabeza, a una chica se le sube la falda y grita más que nunca. Puedo escucharla hasta la base del juego. Ni a golpes me subiría a una cosa así.

.

Caminamos entre nubes de algodón de azúcar. Y no lo digo en sentido figurado. Al parecer el señor era nuevo en el negocio, porque uno de sus brazos (y también su gorra) estaban llenos de dulce. Algunos pedazos salían volando y se mezclaban con la gente, que pertinentemente los atrapaba en el aire para degustarlos. Algunos volaban tan alto que desaparecieron de nuestra vista.

.

Junto al casino había dos cosas que llamaban la atención (incluso más que el tipo ebrio que un día antes había estado pidiendo insistentemente Jotos en la mesa de blackjack). La primera era otro ebrio, que contrató a la banda para tocar un par de canciones mientras él cantaba y bailaba como todo un norteño. Luego dejé de observarlo, porque tenía la mirada muy fija y temí que quisiera incluirme en su fiesta personal. La segunda era un grupo de pachecos (que bien pachecos estaban, en su mayoría) que tocaban música africana. Los tambores sonaban bastante bien, y había un gran círculo de espectadores. Algunos le echaban tantas ganas que contagiaban la energía. Dos mujeres pasaron al centro a bailar; lo hicieron muy bien. Después pasó un niño, como de 6 años, que causó sensación por su ritmo a tan temprana edad. Finalmente, cuando el sol se hubo escondido, un chavo de unos 17 danzó con fuego. En combinación con la música me pareció espectacular.

.

Hubo que despedirse de la feria y de los acompañantes. Suena triste al principio. Afortunadamente, pude quedarme con una sonrisa en la boca hasta que me quedé dormida.



Thursday, April 05, 2007

Hace tres años que inicié la mejor aventura de mi vida. En realidad ha transcurrido un poco más de tiempo, contando aquellos días, semanas y meses en los que me preguntaba qué rayos pasaría. Creo que las cosas sucedieron de forma inesperada. No esperaba encontrar un amigo tan bueno. Las primeras veces que noté su presencia generalmente soltaba una carcajada. Se burlaba de medio mundo, con una risa particularmente contagiosa que se me pegaba incluso cuando notaba que el objeto de la burla era yo. No fue demasiadas veces, pero de plano esto de disimular no se le daba:
- ¿de qué se ríen?
- de nada
- (seeeeeh, cómo no...)
Y él y su amiguete se reían de nuevo... pero nunca me molestó. (Ahora sé que solían decir que tengo la apariencia de una adoradora de la muerte... jajajaja burros, si yo tan tranquilita que soy)
.

Total que poco a poco el señor fue volviéndose más importante, porque resultó que además de tener buen humor tenía un gran cerebro (¿acaso puede haber algo mejor?). Y sinceramente ahí las cosas se vuelven confusas. No recuerdo ni de milagro cuándo y porqué platicamos por primera vez, o cómo nos volvimos amigos. Lo siguiente que mi débil memoria registra es que el individuo en cuestión era ya uno de mis interlocutores favoritos. Y es que se podía hablar de todo; desde los recuerdos infantiles hasta la complejidad del universo, de la existencia, y qué sé yo. Lo único que sé es que poco tiempo después platicábamos en clase, en horas libres, y por si no fuera poco, también a través de la supercarretera de la información, gracias a la tecnología. Podíamos quedarnos horas.... a veces hasta la madrugada. (Conviviendo con el próximamente famoso rapero pertinentemente apodado "el chambras")
.

Y entonces llegó el momento. Yo no lo sabía. Pero un buen día me dí cuenta de que las cosas ya no eran iguales, por la sencilla razón de que todo me lo recordaba, y cada vez que pensaba en él aparecía una estúpida sonrisa del tamaño de un elefante en mi calaquil rostro. Primero lo negué todo, creyendo falsamente que se trataba sólo de una buena amistad. Cuando volví a verlo, supe que no lo era.
... Amargos días siguieron entonces, cuando a diario me repetía que nada podría pasar entre nosotros. (Ah, pero no olvido a la buena amiga y sus consejos. Y cito: "qué se me haaace") Y de repente ... que va llegando el momento de la verdad. ¡Y qué verdad! Pocas veces las palabras pueden arrancarme tanto sentimientos como ese día. Caramba, de sólo evocar los recuerdos vuelvo a suspirar. Entonces los días amargos se tornaron en días jocosos con una inmensa cantidad de mariposas estomacales, sonrisas que duraban 2 horas, y un atarantamiento temporal. (Y de por sí ya soy medio tarántula)

.
¿Qué puedo decir? Han sido los mejores años de la vida. Claro, cada época tiene su encanto. Pero no quisiera que este terminara nunca...
.
Cada día soy más feliz, y si algo quiero en este mundo es tener la capacidad de hacer lo mismo por él.
.
Te admiro, te quiero, te amo.
.
(Changos, qué cursimente he bloggeado esta noche. Quizá si alguien lo lee sienta un poco de náuseas. No importa, cuando les suceda lo comprenderán... y si ya les sucedió, ¡qué gustazo me da!)

Saturday, March 24, 2007



Cuando era niña, creía que las cosas eran normales. Creía que el universo guardaba cierto orden, y que, como parte de él, todos los seres vivos y muertos teníamos un lugar. Conforme fui creciendo me di cuenta de que eso es totalmente falso. Es verdad, todos formamos parte de algo. Pero no estoy tan segura de que cada quien tenga un sitio. Más bien me parece que el mundo es un conjunto de elementos amontonados sin sentido, y que cada uno tiene como tarea encontrar su rumbo mientras pasa por aquí. Y cuando está allá debe suceder lo mismo.
Lo que es muy cierto es que hay días en los que parece que todo está en orden y otros en que parece un tremendo caos.
-

.ose satneis euq oreiuq on etnemavitinifeD. atiroha sonem Y. ogitnoc aresorg ed yotse euq sesneip euq oreiuq on oreP. és on O. odnaipmil odasap eh al em, adanedrsoed asac al aíreuq on euq oerC. adna ísa euq se is, salam ed adna éuqrop in ebas on onu euq adanorgnas ed seuqata sose ed onu órraga em yoh orep, éuqrop és areiuqis iN

-

Pues sí, las cosas son muy raras. Y también las personas. Nadie imagina en dónde irán a parar sus amigos predilectos, amigos simples, compañeros, conocidos, desconocidos, y otros fenómenos que nos rodean. Unos tuvieron hijos, otros se volvieron drogadictos, unos más tuvieron que suspender sus planes por algunos años. Otros más nos preguntamos a dónde vamos, cuando en el mejor de los casos sabemos de dónde venimos. Y en el peor de los casos (o quizá en el mejor) nadie se pregunta nada. Se continúa existiendo así, simplemente, flotando en la nada, yendo a la nada, viniendo de la nada… y siendo nada.

-

.atsug em oN. oím ol se on esrednetne on ed ose euqroP. ogimnoc asap éuq rebas y amsim oy res oreiuQ. adan res oreiuq on oY

-

Recuerdo que alguien me decía riendo que tenía que aplaudir cuando pasaba cerca de mí para que lo notara. Decía que siempre estaba en mi mundo aparte. Que podía pasar justo frente a mí y yo no me daba cuenta porque estaba pensando en otras muchas cosas. Quiero regresar a ese mundo y no ser expulsada nunca más. No me gustaría que me lo arrebataran, aunque a veces parece que así será tarde o temprano. Y no voy a dejar que eso pase.

Me gusta estar en las nubes de mi mundo, en el que puedo hacer todo… y todo puede suceder.


Saturday, March 17, 2007

Crónica de un microbús


-¡Súbale, súbale, súbale, súbaleeeee!
- Oiga, ¿sí llega al metro CU verdad?
- ¡súbaleee!
- ah bueno, gracias... (jajaja bueno pero no me grite)

[música] Adiós, adiós mi amanteeeeeee...
"Y ya sabes: si quieres boletos para los Tigres del Norte llama ahora mismo a la cabina, ¡y así de fácil! Aquí suena... la KeBuena"

- pues ya te digo.. la bronca es que la vieja esa se le lanzó
- uuuuh ps no
- nooo y que le digo: óyeme menso y ¿tú pa qué te andas haciendo el interesante?, y dice: pus si yo no fui el que le habló, y le digo: pus no, pero bien que te gusta ser el chido ¿veá?
- no pus yo que tú ya ni le hacía caso, ahí que se quede con esa y ahí cuando se harte a ver si tú quieres otra vez o ya nada de nada
- ps sí...

Junto a mí, un señor lee atentamente sus apuntes de biología. Se ve nervioso. Me pregunto si será un profesor tratando de preparar su clase o si cursa la secundaria o preparatoria abierta y estudia para el examen que se aproxima. Por mi parte, trato de hacer lo mismo. Pero me mareo y debo dejarlo.

- ¡Un perro!
- Sí, mira, un perrito... ¿cómo hacen los perritos?
- ........
- ¿cómo hacen los perritos?
- .......
- ¡guau, guau! ¿ya te acordaste?
[la niña asiente con la cabeza... más por liberarse de la molestia que por un auténtico ejercicio de la memoria]

Creo que ese es el psiquiátrico. Ya falta poco. Bueno, más o menos, porque con este asqueroso tráfico parece que las cosas están lejísimos. Ya llevo 40 minutos, no puede ser...

- ¿Por unas chelas? Noooo estás loca, pus mejor me hubiera ido al cine con la Susi... pus si son las 2, ¿cómo orita? no, no... aparte me va a regañar mi mamá
-Uuuuh ¡qué aguada! si pareces de la primaria
- chaaaa, bájale no es pa tanto
[la otra chica se ríe]
- ¿qué?
- nos hubiéramos ido caminando ¿no? mira dónde van, ya nos van a rebasar
- ps es que el tráfico está re pesado
- ¿y si nos bajamos?
- órale
- pus va
"Y bueno un saludo para toda la gente bonita que nos escucha desde sus casas, provecho para los que ya están comiendo, y para los que no pues gracias por oír aunque tengan hambre a estas horas de la tarde. Se siente mucho calor en el Distrito Federal, pero vamos olvidarnos de eso con esta buena música a cargo del gallo de oro"
Y vaya que hace calor. El don que está a mi lado ya está sudando. Se baja a toda prisa. Ojalá le vaya bien en su examen, clase, o lo que sea.
- ¿Está ocupado?
- No, no... adelante. ¿No le estorba mi morral?
- no, muchas gracias.
[lo hago a un lado de todas maneras]
- gracias señorita, qué amable. Así me caben mejor las bolsas
- no hay de qué
[me sonríe, extrañada]
- ¿vas a la universidad?
- sí
- ah, me lo imaginé. Con razón vas leyendo. ¿Tienes examen?
- Sí...
- ¡mucha suerte!
- gracias
Qué bueno es ver que todavía queda gente amable que desea buena suerte y sonríe.
- Tonz qué, préstame el dvd ese ¿nah?
- naaaah, luego no me lo regresas
- sí te lo regreso
- ¿y si me lo rayas?
- oooooooh si ni que nunca hubiera puesto una película, chale
- jaja no pero ps es que sí me gustan
- aparte ¿qué? si ni que te hubiera costado de a ciego... ¿adónde la sacastes?
- ps por ahi
- chaa ora muy misterioso ¿nah?
- no pus de ahi del puesto del Púas
- órale ¿y sí las da bara?
- no sé porque namás se las volé
[ambos ríen]
- bueno ¿y qué? , ¿me la das sí o no?
- simón, ¿cuál quieres?
- la que sea
- bueno ten esta, pero no me la rayes ¿eh?
- nel, nel... cálmala
La chica de enfrente me sonríe. Creo que también le causó gracia la conversación ajena.
El tipo de atrás trae un ritmazo con su discman, y se mueve tan estrepitosamente que uno ya no sabe si está muy entrado, si le está dando un ataque epiléptico, o si sólo quiere llamar la atención. Pero la verdad es que lo hace a uno sonreír.
- Gracias, que le vaya bien
- Ándele güerita, igualmente
- gracias
Me pregunto si en verdad le habrá ido bien por el resto del día.

Sunday, March 11, 2007

(y sí... ya sé que parezco loca)


En medio de la penumbra. Sólo una débil flama, extinguiéndose en su recipiente, me daba luz. ¿Y para qué quieres luz? No sé... pero sí. No puedo leer, ni escribir. ¿Y? Pues nada, que quisiera hacerlo... ¡Maldito fósforo! Me quemé los dedos a cambio de un poco de fuego.


Qué linda es la calma de la oscuridad. El aroma acanelado que despide la vela. Y quiero escribir, aunque no vea nada. Pienso en lo bello que sería tenerte aquí, a la luz de esta llama que no alumbra.


Quizá la vida es así. Nuestro espíritu despide una energía formidable. Y como el fuego, baila sin mayor problema en medio de la oscuridad, del universo, de la nada absoluta. Como mi pluma, que va quién sabe a dónde sin un poco de electricidad o sol que la guíe.

Al fin dejé de intentar escribir y me tumbé en la cama. Pensé en lo que hacía la gente en otros tiempos, cuando no había focos y mucho menos televisión, internet y demás porquerías que atiborran nuestra cabeza de información que no elegimos y que poco deja a la imaginación. Todos estaban dormidos, así que el arte de conversar no era una opción para matar el tiempo mientras la Comisión Federal de Electricidad se dignaba a corregir el error que dejó sin luz a más de 4 cuadras. Pero mientras, pude estar atenta a todos los ruidos en los que pocas veces me fijo. Las patitas de Lola trasladándose desde el cuarto de mis papás al mío. El viento entre los árboles. Las gotas de lluvia estrellándose contra la ventana, lenta y acogedoramente (y la verdad es que ese sonido siempre me ha gustado). El sonido de mi respiración tranquila, sin nada qué hacer, nada de qué preocuparse. Pensé en miles de cosas al mismo tiempo. Pensé que si hubiera vivido en otros tiempos me hubiera encantado sentarme en la puerta de la casa a ver cómo pasa la gente. Cómo pasan las vidas. Charlar un poco con los conocidos que, igual que yo, estarían buscando un entretenimiento distinto de leer y escribir porque hacerlo de noche los dejaría ciegos.


Y así me quedé en mi cama. Imaginando lo que hay más allá de la luna y las estrellas. Soñando con tocarlas un día. Pensando si hay vida en otros planetas y si se parecen o no a nosotros. La débil luz de la vela hacía brillar los objetos reflejados en el espejo del tocador. Ahí estaba la imagen de mi siempre querida calaquita teotihuacana del día de Judas. De verdad que es extraño tenerla aquí, igual que a la calaca guanajuatense. Me hizo pensar en cuántos días de trabajo debió costar hacerlas, y en cuál sería el destino de las otras. La respuesta es fácil: las quemaron. Porque eso se hace con ellas el día de los Judas. En lugar de perecer en el fuego, ésta adorna mi habitación y brilla con el fuego que me alumbra. Cuestión de suerte, como todo lo que sucede en este mundo. O en el otro.


Y pensé en las cosas que me gustan. Como cuando se iba la luz y mi abuelo hacía figuras con las sombras en la pared. Pasábamos horas hablando, y jugando con las palabras.


Recordé miles de cosas. Pensé en lo que fue de mi pasado y lo que será de mi en el futuro. Se ve un poco borroso aun. Quién sabe si en unos años seguiré escribiendo de esta forma, si seguiré disfrutando oír la lluvia en medio de la oscuridad, mientras imagino un montón de cosas con sentido y sin sentido, sobre la energía, el espíritu, el amor, la amistad, lo blanco y lo negro, las flores, lo inmenso del océano y lo pequeño de las células que nos forman. Lo maravilloso, lo triste, lo aburrido, lo divertido, las lágrimas, las mariposas, los peces, las nubes, las aves, las montañas, la nieve............................... y lo profundo de la oscuridad... y lo extrañamente hermoso que es estar inmersa en ella, sola, pensando en este cúmulo de estupideces que quizá no lo son, y que por lo menos me mantuvieron entretenida. Apartada de todo durante unas horas. Hasta que el sueño me venció, e hice desaparecer la flama que acanelaba el aire de mi cuarto.

Thursday, March 01, 2007

Paquito era un niño travieso.
Se robaba las galletas de la alacena, se reía de sus hermanas, se la pasaba jugando en la calle. Pero, sobre todas las cosas, le encantaba desarmar cuanto artefacto se atravesaba en su camino. Así ocurrió con las finas tijeras que compró su mamá. Y así ocurrió también con el radio. Le gustaba quitar todas las piezas y volver a juntarlas, aunque generalmente nada volvía a funcionar.
Y lo mismo pasó el día en que su padrino le regaló ese flamante juego de carpintería. Era una auténtica fregonería, porque incluía sierra, martillo, clavos, cinta métrica y todo... Pero ¿cómo usarlo?, ¿dónde estrenarlo? Porque por más que viviera en una nice casa Polanquera, ahí no tenían madera disponible para probar sus dotes como carpintero. ¿Qué tal un árbol? No... demasiado trabajo, sería muy difícil de cortar.
Después de mucho pensar, supo que era hora de irse a la cama... (¡la cama! no.. tampoco)
En la mañana se despertó antes que el resto de la familia. Quizá la calma matutina fue el elemento que propició que la imaginación volara, trayendo una gran idea. ¿Cómo no lo había pensado antes? pero claro... ¡el comedor! No era más que una mesa vieja con un montón de sillas igual de viejas, desgastadas... pero con la intervención del maestro carpintero todo quedaría como nuevo... y vaya que sí. De prisa... hay mucho trabajo que hacer y poco tiempo disponible si esto va a ser una agradable sorpresa de renovación hogareña y decorativa...
- ¡rayos! esto no quedó como quería... las patas están un poco chuecas... quizá si corto un poco más y vuelvo a clavarlo....
Buen regaño se llevó cuando los démás despertaron y se dieron cuenta de la buena pero problemática obra de Paquito. Su juego de carpintería fue decomisado y a partir de entonces no intentaría redecorar la casa por ningún motivo. (Aunque bueno... después vino el pasaje de la perilla arrancada que no pudo irse por la taza del baño)
¿Quién pensaría que 20 y tantos años después sería él quien permitiera dejar volar la imaginación de aquella peinadora profesional, que le ponía ligas en la cabeza y moños en la barba? Pocos vaticinaron el éxito que tendría... en su vida académica, laboral, personal, familiar... A exactamente 53 años y 2 días de su nacimiento, Paquito continúa arrancando una que otra preocupación, pero sobretodo sonrisas.
A mí me regala varias todos los días. Y lo sabe perfectamente. Lo único que no sabe, es que es una de las personas que más admiro...