Temas selectos de ayer y hoy
Sé perfectamente que escribir un sábado a las 10 de la noche es algo raro, sobre todo si se considera que la flamante selección nacional ha metido ya varios goles contra EUA. Pero hace algunos días que tengo ganas de escribir, y también la fea sensación de que si no lo hago ahora no lo haré jamás. O quizá lo haga cuando hayan pasado otros 5 meses. Así que me he decidido a escupir digitalmente una parte de mí.
Pues bien, resulta que hoy me encuentro pensando y masticando unas cuantas cosas que parece que nunca han abandonado mi cabeza. No sé si seré lenta o tan sólo algo obsesiva. Mentira: eso último lo sé desde siempre.
El primer tema recurrente sale a relucir mientras leo a Robert Merton (Robert K., no Robert C.) . Me pregunto cómo puede pasarse de las funciones manifiestas a las funciones latentes para explicar el fenómeno social que me interesa. Pero me pregunto más si puede servir para explicar lo que ocurre dentro de una persona. Por estúpido que suene, a lo mejor cuando uno se desespera el problema es simplemente que no se está consicente de las funciones latentes de la tristeza, la ira, la desesperación y hasta la estupidez. Y mientras pienso en esas cosas me pregunto si estoy haciendo lo correcto, si he tomado la decisión más congruente con lo que quiero, y si lo que quiero vale la pena o no. Pero basta de eso.
Otro tema de ayer y hoy es sin duda el de la lluvia y la forma tan distinta en que cada quién la percibe. Porque yo la veo escurrir desde la ventana, sentada cómodamente y escribiendo un montón de tonterías. Pero hay quien la ve como un problema ante la falta de techo. Y otros más la ven como la esperanza de la vida nueva.
Hace dos días estaba hablando de ti. Saliste a la plática sin razón aparente, como por arte de magia, pero qué buena magia fue. Recordamos cuando contabas los fragmentos de tu vida; las interminables pláticas que me dejaban con la boca abierta. Cuando era niña sentía que estabas leyendo un libro de aventuras mientras platicabas. Nos acordamos de la forma en la que te reías al contar las cosas, y que a veces hasta llorabas por las carcajadas al referir tus travesuras. Y entonces fue cuando te extrañé.
Es un tema de ayer y de hoy, porque ayer y hoy te extraño igual que siempre. Sé que estás conmigo porque te siento, pero no es lo mismo que hablarte, verte, abrazarte... Pero no, no te lo tomes a pecho....que no quiero que me des un susto visitándome. Mejor salúdame a Angelina, y también a tu hijo. Sé que las cosas están mejor allá que acá.
Con un demonio, ¿por qué será que siempre estoy pensando las mismas cosas?
Pienso que el mundo es una maravilla descuidada,
que el ser humano es un idiota y un genio,
que mi corazón se revienta de alegría cuando lo veo sonreír,
que a veces odio sentir tanto y otras me parece el mejor regalo que la vida pudo darme.
que el ser humano es un idiota y un genio,
que mi corazón se revienta de alegría cuando lo veo sonreír,
que a veces odio sentir tanto y otras me parece el mejor regalo que la vida pudo darme.
Pienso que todo tiene sentido cuando nada lo tiene,
que el chocolate es delicioso,
que la ternura sí existe y que el amor eterno no es pura invención.
Pienso que estoy medio loca y que estoy medio cuerda,
y que será lo que tenga que ser porque ya todo está escrito.
Pienso que estoy medio loca y que estoy medio cuerda,
y que será lo que tenga que ser porque ya todo está escrito.
Y voy a escribir algo menos reflexivo y más tonto, porque ya me cansé.
PD. Nó sé por qué será que Arcade Fire siempre me pone de buenas.
PD. Nó sé por qué será que Arcade Fire siempre me pone de buenas.
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